Nikon D850 VS Sony A7R III

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¿Réflex o EVIL? ¿Nikon o Sony? ¿Nikon D850 o Sony A7R III? Mismo año de lanzamiento, un precio muy similar, y un momento de máxima duda en el mercado de cámaras profesionales. ¿Merece la pena el cambio a una cámara EVIL full frame con Sony a la cabeza (con todo lo que eso supone), o es mejor mantenerse en el segmento réflex aprovechando lo invertido en ópticas durante años, y aprovechando también tirón de las principales marcas con modelos como la Nikon D850? He ahí la cuestión.

Antes de la llegada de la Nikon D5 y de la Sony A9, afrontar la comparativa Nikon D850 vs Sony A7R III significaba poner frente a frente la cámara réflex más potente del mercado, con la EVIL más potente del momento. Pasado un breve periodo de tiempo (ya sabemos que en el terreno fotográfico la velocidad de las marcas en la carrera por la superación es vertiginosa), el debate sigue teniendo todo el sentido porque enfrenta a dos máquinas muy similares en sus segmentos, con precios de partida también muy parejos.

Con la duda natural sobre la mesa que nos asalta a muchos profesionales y aficionados a la fotografía, sobre cuándo llegará el momento en que las ventajas de las cámaras EVIL serán lo suficientemente claras como para olvidarnos de seguir invirtiendo en renovar nuestra réflex, la guerra está perfectamente encarnada en la confrontación de modelos como la Nikon D850 y la Sony A7R III.

Para ayudarte en la bendita tesitura de tener el presupuesto necesario como para tener que elegir entre estas dos máquinas, a continuación analizamos las principales características de una y otra cámaras réflex y EVIL, respectivamente:

  • Diseño y tamaño. Los 657 gramos de la Sony A7R III frente a los 10005 gramos de la Nikon D850, son uno de los principales valores a favor de la primera, aunque hay que tener en cuenta también que cuando montamos un objetivo grande sobre ambas,  la Sony pierde equilibrio y la Nikon D850 nos ofrece más seguridad. Por supuesto, estamos hablando de dos cámaras top gama, selladas y fabricadas con materiales muy resistentes, aunque nos transmite más sensaciones de “cámara profesional” de la Nikon.
  • Estabilizador. Aquí la Sony A7R III no encuentra rival, ya que monta un estabilizador mecánico de 5 ejes que da un rendimiento excelente y que funciona con todos los objetivos compatibles con la cámara, mientras que la Nikon D850 no está estabilizada. Hay que pagar la estabilización en los objetivos que se adquieren, lo cual los encarece ostensiblemente.
  • Calidad de imagen. Los sensores/procesadores de la Nikon D850 y la Sony A7R III rozan la excelencia, por no decir que habitan directamente en ella. Tan en gestión de ruido a sensibilidades ISO altas, como en rango dinámico, observamos unos niveles de calidad a la altura de lo esperado en ambos casos, aunque éste último parece ser algo más amplio en el caso de la Nikon.
  • Enfoque. Ambas se mueven también al máximo nivel en capacidad y rapidez de enfoque, incluso en condiciones de poca luz. A favor de la Sony A7R III está el hecho de contar con enfoque de seguimiento por Live View o por visor, algo impensable en el caso de ninguna réflex.
  • Autonomía. La Nikon D850 y la Sony A7R III montan visores espectaculares, el primero óptico y el segundo digital. La resolución de éste último es tal, que nadie podría observar una merma en su uso, salvo si tenemos en cuenta que el visor de la Sony, por el hecho de ser digital, tiene un consumo de batería extra que merma su autonomía. Por eso, si bien Sony ha hecho un gran esfuerzo en alcanzar los 500 disparos en una sola carga para la Sony A7R III, los 1800 disparos de la Nikon la sitúan en otra galaxia.
  • Ráfagas. La tecnología sin espejo juega a favor de la Sony A7R III también en este apartado, ya que a pesar de los 7 fps de la Nikon D850 (9 fps usando una empuñadura con un límite de 50 disparos), la primera se desmarca con 10 fps en hasta 80 disparos.
  • Vídeo. El 4K es la carta de presentación de ambas en aras de hacer las veces de cámara de vídeo profesional, pero entendemos que la ausencia de estabilizador y la imposibilidad de usar el visor para encuadrar la escena ponen a la Nikon por debajo de la Sony A7R III en este aspecto.
https://www.youtube.com/watch?v=x54qylSDXSc

 

En resumen, las ventajas de las mejores cámaras EVIL frente a las mejores cámaras réflex profesionales siguen siendo claras: menor peso y tamaño y mayor capacidad ráfaga, entre otros detalles. Por eso, si nos estamos planteando comprar nuestra primera cámara Full Frame profesional, tiene sentido plantearse la duda e incluso lanzarse a por la Sony A7R III en detrimento de la Nikon D850 (a ello habría que sumarle la ventaja de contar con un cuerpo estabilizado).

Pero si tenemos una gran colección de objetivos para réflex Full Frame, seguramente tenga más sentido optar por la Nikon D850 (además, el número de lentes para cámaras EVIL es aún bastante limitado). La calidad de imagen y el rendimiento de ambas es indiscutible, pero hay factores que van más allá de la propia comparativa Nikon D850 y la Sony A7R III que atañen a cuestiones de rentabilidad, cuando se trata de obtener un rendimiento económico ligado al uso profesional del equipo.

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